jueves, 9 de abril de 2015

Como hacer conserva de mango

Ingredientes:
  • 4 mangos grandes, verdes sazones en su punto de madurez previamente lavados
  • 1 1/2piloncillo o azucar morena
  • ( 1 piloncillo equivale a 1/2 taza de azucar )
  • 2 litros de agua
  • 1 rajita de canela 
Procedimiento:
Pelar los mangos
Rebanar por los costados cuidando de no dejar tan pelón el huesito. O si los prefieren enteros solo se les hace ranuras para que penetre el dulce. Es opcional.


Para quien no les guste muy acida la conserva hacer lo siguiente:
Colocar el mango ya en trocitos en una olla con 1 litro de agua por 20 minutos .
Se apaga el fuego y se desecha el agua, esto se hace para evitar que quede tan acida la conserva.
Después se agrega 1 litro de agua limpia junto con la canela y piloncillo y se deja a fuego lento, hasta que espese y tenga la consistencia deseada. Prueben si esta bien de dulce o agreguen mas es al gusto de cada quien.
Para quienes les guste el sabor mas acido de la conserva se pone a hervir a fuego lento en una olla los mangos, con 1 litro de agua ,piloncillo y canela, todo junto, mover constantemente para que no se les queme hasta obtener la consistencia deseada.
Dejar enfriar y a disfrutarla espero les guste.


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miércoles, 8 de abril de 2015

La puerta rota

Foto: Alvear Herrera
Obsoleta y sola estas ahora
no detienes ni al tiempo,
ni al aire que por ti se cuela
eres nido de chamacuces
tu basta pintura se ha ido
al igual que la joven novia
detrás de ti enclaustrada
y alejada de falsos amores
Sollozante y siempre enamorada…!


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jueves, 26 de marzo de 2015

Presentacion del libro Cenizas en Cd. Altamirano

Una historia que en el fondo muestra la debilidad humana: el amor y la pasión, se confunden hasta llevar al protagonista a una muerte lenta y tortuosa, no la muerte física que finalmente es la que termina con su agonía. 

Presentación del libro "Cenizas", el dia Sábado 28 de Marzo de 2015., a las 12:00 p.m. en el Auditorio del CEUTI (Centro de Estudios Universitarios Tierra Caliente.

La otra vertiente de su vida, donde vive lastimado moral y anímicamente, con su voluntad doblegada, sin ánimo de vivir, destrozado y abatido, sin aliento para seguir viviendo, una muerte prematura, pues todo su esplendor, toda su vitalidad está resquebrajada por el desamor. Y el aprecio de sus amigos, quienes ven el deterioro paulatino, la languidez de la vida del maestro, que ven cómo se le escapa la vida, que los hace urdir una venganza terrible, algo que nunca se imaginaron capaces de realizar.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Mujer calentana

Eres tú mujer de mi tierra bella
de barro, de madera y trigueña
con porte de tradicional familia
de mirada diáfana que ensueña
con aretes y miradas que encadenan
y en el quiebre al desliz de tus manos
que tu bello rostro de amor engalana
de gusto felicidades entona tu alma
ante el arrebol del olán de tu falda.

Autor:WSAS

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martes, 24 de marzo de 2015

El tizoncito y mi cigarro

Había caluroso azul hasta el pie de las montañas. Abril amanecía con poca ropa. Principios de arroyos estaban estancados en lama verde. Pocas lluvias y mucho polvo tenían las coníferas de Villa Madero. Se arrastraban hasta las nubes los calores. En la curva que anuncia el caserío de Tlalchapa, el hijo le ofreció un cigarro al padre. Era la primera vez que fumaba en su presencia. El padre, por su parte, era la primera ocasión que se montaba en un auto. Hilos de sol pegaban en el espejo del copiloto. Cegaban al padre. Cerró un ojo cuando preguntó por los cerillos. El hijo le ofreció el encendedor del auto. ―Enciéndalo con esto ―dijo. En el camino había manojos secos de espinos. También huizaches pavorosos del sol. En transversal, el aire buscaba rutas cálidas. El padre fumaba y el aire le devolvía el humo a los ojos. Por la tarde, después de comprar huaraches y agua de horchata, regresaron a Villa Madero. El hijo tuvo antojo de otro cigarro, tomó uno y le ofreció otro al padre. El padre aceptó. ―¿Y el encendedor? ―preguntó el hijo. ―¿Cuál encendedor? ―El que le di en la mañana. ―Ah ¿el tizoncito? Lo tire ―dijo el padre. La carretera estaba torcida con la misma lumbre.

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