domingo, 15 de febrero de 2015

SHEOL

Autor. J. Félix Cruz Gutiérrez.
¿Quién puede contemplar la noche, sin que
lo arrobe su infinita y tenebrosa negrura?...
¿Quién puede contemplar el paisaje nocturno,
donde convergen los fantasmas?
Y donde las aves nocturnas, salen para alimentarse de ácaros, que caen de las vestimentas de los fantasmas.

¿Quién puede contemplar la noche
y el callejón oscuro y tenebroso que lo vuelve denso?

¿Quién con su miedo avanza, sobre el dudoso camino,
poblado de silencio y ruido?

¿Dónde ocultar el alarido mudo, de la garganta herida?
¿Dónde la ceguera nace? y ¿dónde muere?
¿Cuándo una estrella solitaria, es gota de agua en el desierto,
Y la luz de la luna se vuelve liquida y refresca la garganta herida,
dejando salir el alarido apagado?

¿Dónde el frío es aliado, y se vuelve tú enemigo?
El tiempo y sus minutos son eternos y el sol tarda,
tu cansancio extremo te derrumba y mata al tiempo.

Amanece y sigues derrumbado sin abrir los ojos,
quieres que te despierte el sol con sus quemantes rayos,
para cerciorarte que se fue la noche.

Nunca los brazos del ser amado se han extrañado tanto.
Mientras que tus culpas te azotan la conciencia
y tus prejuicios te juzgan y te vuelves condenado.

…Y sin darte cuenta, te vuelve a cubrir la noche
y se repiten las escenas de la noche anterior
y te vuelves fantasma, espectro
y ahora eres tu quien causa el miedo a los transeúntes nocturnos,
y los ladridos de perros te reconocen de lejos.

Ya no te puedes ocultar de las sombras, porque ahora, eres parte de ellas.
Si lloras o ríes ya no importa, tu corazón ya no tiene motivos
para seguir latiendo por alguien.

Tu alma te abandona y regresa con dolores.
El sol ahora te molesta, se ha muerto el tiempo,
Tú lo mataste.

Tú te burlabas de él, cuando hace tiempo, eras su esclavo.
Rompiste los grilletes del tiempo y clavaste tu mirada en el infinito,
lejos de ti, para seguir sin ver tu mismo, tu propia realidad.

Se ha vuelto loca la gente para ti
todos corren, gritan, lloran, se ofenden y lastiman,
se roban unos a los otros y entre ellos se matan.

Esa es la locura de la que tú te has escapado
nadie te sigue, por temor a dejar de depender de sus grilletes,
que los esclavizan, a ellos deben su supervivencia,
ellos, sus grilletes, son su garantía de estipendio,
creo que en verdad has encontrado y conseguido
la absoluta libertad.


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