jueves, 23 de febrero de 2012

Estado de Guerrero - Antecedentes prehispánicos




Guerrero es uno de los 31 estados que junto con el Distrito Federal conforman las 32 entidades federativas de México.


Antecedentes Prehispánicos El territorio que ocupa actualmente la entidad estuvo habitado por grupos nómadas que recorrerían las distintas Regiones en busca de alimento y refugio, hace más de 20 mil años. Los vestigios más antiguos que se han localizado datan aproximadamente 22 mil años antes de nuestra Era y son los restos humanos hallados cerca de los límites de los Estados de Guerrero y Morelos, en el lugar conocido como la Cueva Encantada.
Otros vestigios un poco más recientes corresponden al siglo XV antes de nuestra Era, se han localizado en la Sierra del Norte, los Valles Centrales y en La Montaña y son testimonio de la vida diaria de los seres humanos de aquellos tiempos: puntas de Flecha, navajas, hachas, huesos tallados, dibujos en las paredes de las cuevas, etc.
Estos recolectores y cazadores, a través del tiempo fueron alcanzando un mayor grado de desarrollo cultural y una concepción del mundo y de la vida que transformó radicalmente su organización política y social, hasta el descubrimiento de la agricultura, que permitió el paso al sedentarismo.
Hace aproximadamente 8 mil años, los recursos físicos y naturales del territorio estatal permitieron mejores condiciones de vida y desarrollo material. Entre los años de 7000 y 5000 antes de Nuestra Era se empezaron a establecer algunas aldeas en los márgenes de los Ríos, o a orillas de los lagos y se desarrollaron las técnicas del tejido, la cerámica, la cestería y se perfeccionaron los instrumentos de trabajo.
Con el paso del tiempo, el Teocintle, grano antecesor del maíz y el Xoloitzcuintle o perro desnudo, que abundaban en algunas partes de la entidad, fueron convirtiéndose en la base de la alimentación de estos grupos y aportando nutrientes de mayor calidad que influyeron en su desarrollo físico y cultural.
De esta forma, la Organización Familiar se transformó en Organización Tribal y se dieron las primeras formas de división del trabajo.
La Religión jugó un papel importante como aliciente espiritual y como medio para la explicación de numerosos fenómenos naturales. Con base en una interpretación mágica. El establecimiento de aldeas fijas es un indicador importante de los cambios sufridos por los grupos humanos al sedentarizarse, y uno de los asentamientos de este tipo más remoto de los que se han localizado en el país, corresponde al hallado en Puerto Marqués, cerca de Acapulco, en donde se han encontrado objetos de cerámica con una antigüedad de aproximadamente cinco mil años.
En el actual territorio estatal, los antiguos habitantes alcanzaron un progreso notable, aunque su identidad es causa de polémica. Para algunos autores los mismos Olmecas que formaron la Región del Golfo de México y crearon las primeras Castas Culturales de nuestro país, habitaron también algunas regiones de la entidad, lo que fundamentan en la existencia de una gran cantidad de vestigios diseminados en parte de su territorio y afirman que después de seis siglos de florecimiento su cultura desapareció al mezclarse con otros grupos y perdieron su predominio e identidad.
Para otros autores, la cultura Olmeca dejo sentir su influencia sobre los grupos locales después de que éstos alcanzaron un desarrollo cultural y material propio. Algunos coinciden en reconocer la importancia que alcanzó la cultura Mezcala, la cual tuvo un asiento en los márgenes del Río del mismo nombre (también conocido como Balsas) y se difundió hacia la Costa del Pacífico, la Tierra Caliente, las Sierras de Norte y el Centro y Sudamérica, a través del comercio.
Sin embargo, los primeros atribuyen su origen a la herencia directa de la cultura Olmeca y su conexión con otras culturas, mientras los segundos le atribuyen influencia Olmeca, posterior a su surgimiento.

De cualquier manera, la cultura Mezcala desarrolló un estilo propio y original en la escultura y la cerámica, que se caracteriza por su sencillez, como se aprecia en los trabajos de jadeita, jade, riolita, serpentina, basalto y pedernal, que representan figuras y rostros humanos, animales y viviendas.

La influencia Olmeca es inobjetable, tanto como por su cosmovisión del mundo, como por la característica del hombre Jaguar. Otro rasgo esencial de la influencia Olmeca fue el agrupamiento de las aldeas dispersas, la construcción de templos ceremoniales y el establecimiento de una organización política, cultural y religiosa, administrada por sacerdotes que fueron asumiendo funciones de Gobierno. Más adelante, la cultura Mezcala asimiló e incorporó a su estilo el modelo cultural Teotihuacano en su cerámica, integró en algunos lugares el juego de pelota que tenía un carácter ritual e incorporó sus elementos característicos a la escultura en piedra.
A principio de nuestra Era el desarrollo alcanzado por los pueblos que habitaban el Centro y el Sureste de México les permitieron establecer relaciones comerciales con los pueblos distantes.
De esta manera arribaron al actual territorio estatal, como lo habían hecho los Teotihuacanos, los Purépechas, Mixtecos, Mayas y Zapotecos, quienes crearon retos comerciales terrestres, fluviales y marítimos, que ya en el siglo VII hicieron posible un intercambio cultural intenso y aportaron nuevos elementos a los pueblos de la cultura Mezcala. Incluso han sido localizadas paletas de piedra para moler pigmentos, que parecen estar influidos por el estilo de la cultura Honokam, del Sur de los Estados Unidos de América.
En el siglo VIII, otro grupo llegó a enriquecer el mosaico cultural de la entidad, eran los Toltecas, herederos de la cultura Teotihuacana, que tuvieron por las Sierras del Norte la principal puerta de entrada a su ruta comercial. Su aportación fundamental fue difundir las técnicas de aleación, fundido y trabajo de minerales metálicos, especialmente en Tierra Caliente y en la Costa Grande.
Los artesanos Toltecas utilizaron las resinas y los vistosos plumajes de las aves selváticas para la elaboración del arte plumario y difundieron también el uso del papel ámate. Hacia la segunda mitad del Siglo XII de nuestra Era, el Imperio Tolteca decayó y los pueblos influidos por su cultura fueron dominados por los Chichimecas, quienes posteriormente integraron el Imperio Mexica.
Para el siglo XIV, se encontraban ya asentados en el territorio de la entidad, diversos pueblos con sus características culturales propias, conviviendo algunos de manera pacífica y otros en constantes conflictos bélicos. Entre los más importantes estaban los Purépechas, Cuitlatecas, Ocuitecas y Matlatzincas, en la Tierra Caliente; los Chontales, Mazatlecos y Tlahuicas en la Sierra del Norte; los Coixcas y Tepoztecos en los valles Centrales; los Tlapanecos y los Mixtecos en La Montaña; los Jopis, Mixtecos y Amuzgos en la Costa Chica y los Tolimecas, Chubias, Pantecas y Cuitlecas en la Costa Grande.
Generalmente cada pueblo era regido por un señor o consejo de principales; figuraban además los sacerdotes, quienes organizaban y dirigían los ritos y a los Guerreros que se encargaban de defender el territorio del pueblo y sostener el orden dentro de la comunidad. Otro grupo era el de los productores artesanos y agricultores, que estaban en la base de la organización social.
Su economía se basaba en la agricultura y se complementaba en ocasiones con el tributo que pagaban otros grupos sometidos con la explotación de algunos minerales y el comercio.
Otras características de esos pueblos fueron su vestuario de algodón, sus casas eran de bajareque y su religión politeísta, en la que los dioses representaban los elementos naturales y eran denominados según las diferentes lenguas que los grupos guerrerenses desarrollaron para comunicarse.
En el año de 1414 el gobernante Mexica Chimalpopoca, al dirigir sus campañas expansionistas contra los pueblos Matlatzincas asentados en los Valles de Toluca, incursionó en la parte de Tierra Caliente de Guerrero, pero fue hasta 1433 cuando Itzcóatl, proveniente del actual Estado de Morelos, penetró a Guerrero, atacando con sus ejércitos a los Cuitlatecos asentados entre los ríos de Teloloapan y Cocula, al Norte del Río Balsas.
Fue así como entraron por primera vez en lo que hoy es el estado de Guerrero, los soldados del naciente Imperio del la Triple Alianza.
Para 1438, Itzcóatl ya había denominado a los pueblos de la región Norte del Estado. Posteriormente, en 1440 denominó una parte de La Montaña, muriendo en ese mismo año; lo sucedió Moctezuma Ilhuicamina, quien con la finalidad de extender el dominio Mexica emprendió cinco campañas al Sur durante su mandato, que abarcó de 1440 a 1452.
En su primera campaña reconquistó a los pueblos de la zona Norte; en su segunda incursión conquistó una parte de los pueblos de la zona Centro; en su tercera campaña tenía dos finalidades: Vengar la muerte de sus embajadores en manos de los Coizcas y ampliar su dominio en la zona Centro.

Posteriormente inició una cuarta campaña por el Sur y con su poderoso ejército conquistó la región de La Montaña, derrotando en esta ocasión a los Mixtecos y Tlapanecos.

En 1452 Moctezuma realizó una última campaña en este territorio y en su intento por dominar a la región de la Costa Chica fue derrotado por los indómitos yopis, por lo que el orgulloso emperador regresó a la gran Tenochtitlán decepcionado, siendo esta su peor campaña en tierras Surianas.
De 1452 a 1511 el Estado de Guerrero siguió siendo escenario de cruentos combates entre los Mexicas y los diferentes grupos que habitaban el Sur, principalmente los purépechas y los yopis. Durante este tiempo incursionaron en el Estado los Emperadores Mexicas Moctezuma I, Netzahualcoyotzin, Axayácatl, Ahuitzonzin, Moctezuma Xocoyotzin y Tizoc, con el objeto de establecer un pleno dominio de los pueblos; cabe señalar que Moctezuma Xocoyotzin fue el último Emperador Mexica que emprendió una Campaña Militar en el Sur, antes de la llegada de los españoles.
Durante la conquista y dominación del Sur, los Mexicas crearon siete provincias de Tepecuacuilco y Taxco, dependían los pueblos que formaban la Región Norte y Centro del Estado. Los pueblos de La Montaña estaban sujetos a las provincias de Quiahteopan, Tlapa y Tlalcocauhtitla. De Cihuatlán dependían los pueblos de la hoy Costa Grande y por último, a la provincia de Igualtepec los pueblos que comprendían la región de la Costa Chica.
Para ejercer el control de las provincias, los Mexicas establecieron en la región de la zona Centro una jurisdicción militar, la cual tenía dos finalidades: vigilar que los pueblos dominados aportaran su tributo correspondiente y abastecer de pertrechos y alimentos a los guerreros que se encontraban luchando en las zonas de operaciones militares, contra los purépechas en la Tierra Caliente y los yopis en la Costa Chica.
Chihuastlán y Tepecoacuilco eran las principales regiones tributarias, de las cuales obtenían productos agrícolas, animales silvestres, metales preciosos, sal y algodón. Esto muestra el panorama del dominio Mexica en el Sur, hasta la llegada de los españoles.

Durante la resistencia mexica a la Conquista Española nació uno de los héroes más destacados de la historia de nuestro país, Cuauhtémoc, último gobernante Azteca, hijo de una princesa chontal, originaria de Ixcateopan y de Ahuizotl hijo del Gobernante Mexica del mismo nombre.

Destruida Tenochtitlán y sometidos los Mexicas, el Océano Pacífico atrajo la atención de los conquistadores, esencialmente por motivos económicos. Hernán Cortés ordenó en 1519 que se explotara la provincia de Cihuatlán o Zacatula, como la llamaron los conquistadores, para cerciorarse de la existencia del Mar del Sur y de las riquezas en oro y perlas, la cual estuvo a cargo de Gonzalo de Umbría.

A fines de 1520, el mismo Cortés mandó reconocer la región Taxqueña con el objeto de localizar metales para fundir piezas de artillería. De esta manera, la penetración armada fue formalizando la conquista del territorio sureño, que no encontró gran resistencia debido al temor que había despertado la noticia de la caída de Tenochtitlán y por la carencia de medios adecuados para derrotar a los agresores; además la dispersión y poca relación entre los distintos grupos étnicos impedían la unificación de una sola fuerza.
Algunos grupos se aliaron a los españoles con la esperanza de verse favorecidos; otros, como los Amuzgos, optaron por retirarse y ceder sus terrenos. Los yopis, desgastados por el asedio mexica, no pudieron hacer frente solos a los invasores por mucho tiempo.
La Costa Chica y la Sierra Tlacotehua se caracterizaron por una densidad demográfica muy reducida; la Sierra Cuitlateca fue subestimada por su escaso valor tributario; la Costa Grande estaba habitada por grupos étnicos de hábitos seminómadas; los purépechas en la Tierra Caliente se hallaron también muy debilitados y desgastados por su forcejeo permanente con los Mexicas.
Por todo lo anterior, la conquista y sumisión del territorio fue rápida y completa, incluso en la mayoría de los casos los pueblos enviaron emisarios a visitar a Cortés para informarle de su sumisión voluntaria.

En 1521 Rodrigo de Castañeda penetró y tomó el sector minero de Taxco; Gonzalo de Sandoval dominó la región Chontal; la Sierra del Norte, el valle de Iguala y el Centro de Coixcatlalpan. Un año después, el mismo Gonzalo de Sandoval sujetó la Costa Chica donde se fundó el sexto ayuntamiento de la Nueva España, con cabecera en el poblado de San Luís Acatlán y dominó parte de La Montaña.

En 1523, Juan Rodríguez de Villafuerte se apoderó de Cihuatlán y casi toda la Costa Grande; después de destruir el poblado indígena de Zacatula fundó sobre sus ruinas la Villa de la Concepción, donde se instaló poco después el octavo ayuntamiento de la Nueva España y el primer artillero, en el cual se construyeron dos carabelas y dos bergantines.
Por encargo de Cortés construyó después en Zihuatanejo tres bergantines más y en ese mismo año llegó a Acapulco, al que denominó Villa Fuerte y cuya encomienda logró obtener tiempo después.
Isidro Moreno dominó varios pueblos de la Sierra de Tlacotepec y la parte alta de la Costa Grande en la región denominada Atlatomahua. Sin embargo, al finalizar la primera década de la Conquista, los españoles habían reducido violentamente dos rebeliones indígenas, una en Costa Grande en los astilleros de Zacatula, provocada por las vejaciones y la explotación y otra en San Luís Acatlán en la Costa Chica, donde los yopis trataron de recuperar su independencia y destruyeron el pueblo matando a una gran cantidad de españoles.
Fuente: Reseña Histórica del estado de Guerrero  (20 de febrero de 2012) recuperado de http://guerrero.gob.mx/articulos/resena-historica/ 



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