martes, 9 de abril de 2013

Libro "La Visita" - Autor: Daniel Silverio Diaz


Se dice que los demonios son seres amorfos, cuya apariencia depende de la caja de creencias, juicios, valores y dudas que sobre ellos tenga quien afirme encontrarse con alguno; es decir, adoptará la forma que nuestro inconsciente le confiera fundado en nuestros más intrínsecos miedos o deseos.

Es un gusto compartir con ustedes, tan excelente libro el cual he leído de inicio a final de manera interesante, permitiéndome compartir con ustedes una reseña sobre el y recomendarlo ampliamente.

Este es el caso real de Miguel, un joven oriundo de Tlapehuala, Guerrero, quien por una insólita casualidad se ve envuelto en una cruenta y vívida pesadilla que lo lleva al límite de su cordura, convirtiéndolo en protagonista de una de las luchas más antiguas que el hombre tenga memoria: la del bien contra el mal. Funesta situación que lo lleva a perder de manera irreversible su vida cotidiana e incluso el amor de Dalia, hasta conocer el sufrimiento y una prematura soledad.

A través de su experiencia aprende que ante lo desconocido no siempre son necesarias las preguntas ni importantes las causas; pues para recibir La visita, no hace falta más que algún error que creamos oculto al juicio del bien, pero que ignoramos, no es así para la mirada del mal. Este es un relato lleno de misterio que nos permite saber que las cosas forman o destruyen, según sea el carácter humano.

Los dioses, sin duda, son extraños. No se conforman en convertir nuestros vicios en instrumentos para acosarnos y mortificarnos […] Nos arrastran a la podredumbre mundana, nos someten en las más difíciles tareas y pruebas. Es así como Miguel nos demuestra que no sólo lo divino existe, sino también lo maligno, un algo que nos coloca frente a la delgada línea que media entre la realidad y la fantasía, entre la omisión y el arrepentimiento, la fe y la duda inherentes al ser humano.

Por tal motivo, cabe advertir al lector que hallará hechos ajenos a su cabal comprensión, sucesos cuya lógica supera los ámbitos de la razón y que nos obligan a replantear nuestro punto de vista respecto a lo sobrenatural… 
e intentar esclarecerlos será labor de quienes crean en La visita.

La Visita... El frío de la caverna hace tiritar a Miguel. Una brecha en el techo deja entrever un trozo de cielo rojo, pronto caerá la noche. Miguel lucha, a pesar de sus dolores y del cansancio, por recobrar sus emociones. Sabe que las cosas se pondrán más difíciles, que algo le absorbe sus fuerzas, lo está matando lentamente. Pierde mucha sangre, siente cómo el frío lo entumece a medida que la vida se le escapa… innumerables ampollas brotan en su piel. Una tras otra revientan y dejan salir grandes bolas de pelo. Miguel respira hondo varias veces para no caer en pánico.
Identifica aterradores gritos de dolor, de inmediato entiende que en aquel infierno no está sólo. Los gritos van intercalados con chasquidos del látigo sobre las desnudas carnes. Intenta mover las piernas, una punzada de dolor, otra y otra, recorren sus muslos. Hace una meuca de dolor y sonríe, porque sabe que si le duele es que aún vive.
La bestia al ver que Miguel se recupera suelta el látigo y se abalanza con toda su furia sobre su cuello impidiéndole el paso de la sangre a su cerebro, lo asfixia, casi a punto de desfallecerlo. En vano, Miguel, trata de aflojar esa tenaza, pero la diferencia de poder es enorme, golpea los brazos que lo sujetan sin conseguir que lo suelten. En eso, escucha un murmullo proveniente del ser, vagamente percibe que son varias voces, algunas graves, otras agudas, unas fuertes y otras más lejanas, débiles. En su lamento distingue un concierto de quejidos e injurias que estallan en sus oídos. Miguel está por desvanecerse cuando recuerda que había guardado en uno de sus bolsillos su cruz de metal.
En medio de la desesperación empuña la cruz y la clava con todas sus fuerzas sobre el pecho de la bestia; ésta, al sentir cómo le quema el cuerpo lo suelta, ruge y se retuerce enloquecidamente dando varios saltos atrás.

–– ¡Cometiste un gran error, lo vas a pagar! ––sentenció.

Extracto del libro La Visita - Autor: Daniel Silverio Diaz. Editorial: Innova


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